El trastorno de conducta oposicionista y desafiante (su sigla en inglés es ODD) es un trastorno conductual que normalmente se diagnostica en la niñez y que se caracteriza por conducta no cooperativas, desafiantes, negativas, irritables y fastidiosas hacia los padres, compañeros, maestros y otras figuras de autoridad. La angustia y la preocupación que los niños y adolescentes con ODD provocan en los demás son mayores que las que ellos mismos experimentan.
Aún se desconoce la causa exacta de este trastorno, pero existen dos teorías principales para explicar su desarrollo. La teoría del desarrollo, que sugiere que los problemas comienzan cuando el niño tiene entre uno y dos años y medio de edad. Los niños y adolescentes que desarrollan ODD pueden experimentar dificultades para aprender a volverse autónomos y separarse de la principal persona a la cual se encuentran ligados emocionalmente. Las "actitudes negativas" características de este trastorno se consideran una continuación de las cuestiones normales del desarrollo que no se resolvieron de forma adecuada durante los primeros años de vida. La teoría del aprendizaje, que sugiere, sin embargo, que las características negativas del trastorno de conducta oposicionista y desafiante son actitudes aprendidas que reflejan los efectos de las técnicas de refuerzo negativo empleadas por los padres y figuras de autoridad. Se considera que el empleo de refuerzos negativos por parte de los padres incrementa la frecuencia y la intensidad de este tipo de conducta en el adolescente, quien de este modo logra la atención, el tiempo, la preocupación y la interacción que desea obtener de los padres o las figuras de autoridad.
Los trastornos del comportamiento, como categoría, son sin duda la causa mas común de remisión a los servicios de salud mental para niños y adolescentes. Las estadísticas indican que el trastorno negativista desafiante afecta a 20 por ciento de la población de edad escolar. El ODD es más común en los niños que en las niñas..
La mayoría de los síntomas observados en niños y adolescentes con este trastorno también se observa a veces en niños que no lo padecen, especialmente alrededor de los 2 ó 3 años de edad o durante la adolescencia. Muchos niños, principalmente cuando están cansados, con hambre o disgustados, tienden a desobedecer, discutir con sus padres y desafiar su autoridad. Sin embargo, en los niños y adolescentes que padecen el trastorno de conducta oposicionista y desafiante, estos síntomas se presentan en forma más frecuente e interfieren con el aprendizaje, la adaptación en la escuela y, algunas veces, con las relaciones personales del adolescente.
Los síntomas del trastorno de conducta oposicionista y desafiante pueden incluir los siguientes:
Los síntomas del trastorno de conducta oposicionista y desafiante pueden parecerse a los de otros cuadros clínicos o problemas de la conducta. Siempre consulte al médico de su hijo adolescente para obtener un diagnóstico.
Los padres, maestros y otras personas que representan figuras de autoridad en el entorno del niño o adolescente suelen ser capaces de identificar a un niño o un adolescente que padece el trastorno. No obstante, un psiquiatra infantil o un profesional de la salud mental capacitado es el quien normalmente realiza el diagnóstico. También resulta beneficioso contar con los antecedentes detallados y las observaciones de conducta del adolescente suministrados por sus padres y maestros y, algunas veces, realizar un examen psicológico. Los padres que advierten síntomas del trastorno en sus niños o hijos adolescentes pueden ayudarlos procurando una evaluación y tratamiento precoces, decisión clave para prevenir la aparición e incidencia de problemas en el futuro.
Además, debido a que el trastorno de conducta oposicionista y desafiante a menudo se manifiesta junto con otros trastornos de la salud mental, entre los que se incluyen trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, de conducta y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, la necesidad de un diagnóstico y tratamiento precoces es imperiosa. Consulte al médico de su hijo adolescente para obtener más información.
El tratamiento específico para el trastorno de conducta oposicionista y desafiante será determinado por el médico de su hijo adolescente basándose en lo siguiente:
El tratamiento puede incluir:
Algunos expertos consideran que en la manifestación del trastorno de conducta oposicionista y desafiante se produce una secuencia de experiencias relacionadas con el desarrollo. Esta secuencia puede iniciarse con una actitud ineficaz por parte de los padres, seguida de dificultades con otras figuras de autoridad y malas relaciones con los compañeros. A medida que estas experiencias se exacerban y persisten, la conducta desafiante y oposicionista se transforma en un patrón. La detección y la intervención precoces en las vivencias negativas familiares y sociales pueden lograr interrumpir la secuencia de experiencias que llevan a conductas más oposicionistas y desafiantes. La detección precoz y la intervención con habilidades más efectivas de comunicación, de crianza, de resolución de conflictos y de control del enojo pueden alterar el patrón de conductas negativas y disminuir la interferencia del trastorno en las relaciones interpersonales con los adultos y los compañeros, así como también en la adaptación en el ámbito escolar y social. El objetivo principal de la intervención precoz es favorecer el crecimiento y el desarrollo normales del adolescente y, además, mejorar la calidad de vida del niño o adolescente que padece el trastorno de conducta oposicionista y desafiante.
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